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¿Cómo reducir tu impacto ambiental personal?

No es un secreto, cada día vemos en las noticias como nuestro estilo de vida impacta negativamente al medio ambiente, y como estos impactos se nos devuelven finalmente. Existen ejemplos muy obvios, como los derrames de petróleo que contaminan el agua que tomamos y algunos más complejos, como el ciclo de los residuos plásticos, los cuales llegan al mar como basura y vuelven a nosotros en forma de partículas diminutas que consumimos al comer pescado y otros animales marinos.

Muchas veces las recomendaciones que recibimos para reducir nuestro impacto ambiental se quedan en reciclar y cerrar la llave del agua cuando nos cepillamos los dientes. Por supuesto que estas medidas ayudan y mucho, pero se quedan cortas a la hora de promover una reducción más notable del impacto ambiental que tiene cada persona. Se trata de soluciones muy generales que aplican a casi todas las personas y ayudan a proteger el agua y generar menos residuos, pero ¿qué hay de todos los demás impactos que las personas ocasionamos?

El impacto ambiental es personal

Y es que resulta que el impacto ambiental es algo completamente personal pues depende de muchas cosas como el país y la ciudad en la que vivimos, como nos transportamos, que comemos, que vestimos, que compramos y como nos comportamos. En general, una persona que vive en una gran ciudad en un país desarrollado, tiene un mayor impacto ambiental que una persona que vive en una zona rural en un país en desarrollo. Por esta y otras razones, no todas las medidas de reducción del impacto ambiental son apropiadas para todas las personas y debemos buscar cuales se adaptan mejor a la manera en la vivimos.

Las personas en las grandes ciudades tienen por lo general un mayor impacto ambiental personal

Centrándonos en las ciudades podemos decir que la vida aquí trae consigo muchas ventajas pero también muchas limitaciones. Las ventajas están normalmente asociadas con una mejor oferta de servicios y oportunidades económicas. Las desventajas son principalmente un mayor costo de vida, espacio limitado y tiempo limitado, ya que al vivir en la ciudad muchas veces nos encontramos con congestiones vehiculares, horarios de trabajo prolongados, largas distancias de desplazamiento para ir a trabajar, altos precios en los servicios públicos y la vivienda, entre otros. Por esta razón, los impactos ambientales de las personas de la ciudad son diferentes a los de los habitantes de otras zonas.

Por ejemplo, en las ciudades se ha encontrado la manera de proveer de agua, electricidad, gas, transporte, comunicaciones, aseo, salud y más a la gran mayoría de la población, servicios que no siempre están disponibles en las zonas rurales. Los impactos ambientales asociados a estos servicios se tratan de manera centralizada por la administración municipal, mientras que en el campo, muchas veces cada quién debe resolver que hace con sus basuras y aguas residuales y debe conseguir leña para cocinar. Por otra parte, en el campo, sus habitantes pueden producir sus propios alimentos y compostar sus residuos, actividades que requieren mucho espacio y que por lo tanto no son posibles para los habitantes de las ciudades.

Por otra parte, los ritmos de vida son diferentes y la gente de las ciudades tiene horarios más ajustados y vive en apartamentos pequeños, por lo cual recurre a actividades que les facilitan la vida, como comer fuera de casa para ahorrar tiempo, tomar un taxi o conducir para evadir la congestión del transporte público o salir de compras para distraerse los fines de semana y no quedarse encerrado en el apartamento. Estas actividades no tienen nada de malo y de hecho son grandes motores económicos en las ciudades, pero muchas veces pueden aumentar nuestro impacto ambiental personal y por lo tanto, nos pueden servir de punto de partida si buscamos reducirlo un poco.

Tres pequeños pasos para empezar a reducir tu impacto ambiental personal

Los citadinos tenemos normalmente un impacto mayor que las personas que viven en el campo y por eso en esta entrada nos centraremos en tres pequeños cambios que pueden reducir bastante tu impacto ambiental personal y además mejorar tu salud y tu bolsillo.

Cocinar en casa

No suena muy obvio pero sí,  cocinar en casa en vez de comer fuera nos puede ayudar a reducir bastante el impacto ambiental personal, ya que la cantidad de energía y recursos que se necesitan para producir una comida en un restaurante es mayor a la que usas en tu casa. Piensa en la energía que se requiere para mantener funcionando refrigeradores industriales, estufas y hornos, la iluminación del local, la caja registradora, la música y en la cantidad de residuos que se producen, tanto de alimentos como de empaques. Por ejemplo, si comes en un lugar que sirve la comida con platos, vasos, pitillos y cubiertos desechables, estás generando más basura que si comieras en casa con tus cubiertos propios. Además en casa puedes guardar la comida sobrante para comerla más tarde, en vez de botarla a la basura.

Cocinar en casa puede reducir tu impacto ambiental personal

Cocinar en casa tiene además muchas ventajas, es mucho más barato, ya que tú pones la mano de obra y más saludable, ya que sabes exactamente que ingredientes estás usando en la preparación.

Comprar solo lo que necesitas

Ir de compras es para algunas personas una manera de relajarse de lo estresante que puede llegar a ser la vida en las ciudades, pero muchas veces terminamos comprando antojos que suelen ser cosas que en realidad no necesitamos y muchas veces nunca usamos. Estas cosas no solo se acumulan en las casa, ocupando valioso espacio de almacenamiento, sino que aumentan bastante nuestro impacto ambiental personal, debido a todo el ciclo de producción que está detrás de cada objeto que consumimos.

Cada vez que vayas a comprar algo por antojo piensa si realmente lo necesitas. Una forma de frenar esas comprar por antojo es pensar en cuantos recursos se invirtieron en confeccionar el objeto que quieres comprar. ¿Cuánta energía, agua, combustible, materia prima fueron necesarios para llevarlo hasta la tienda?  o también en pensar ¿Cuánto tiempo de tu trabajo necesitaste para producir el dinero que cuesta este objeto?, ¿Realmente vale la pena invertirlo en algo que no estás muy seguro que necesitas?

Ser más consciente de lo que compras puede ayudar a reducir notablemente tu impacto ambiental personal.

Tener en cuenta estas preguntas a la hora de salir de compras te permitirá reducir un montón esos antojos que terminan en el fondo de un armario, ocupando espacio y que te hacen sentir culpable cada que los vez. También, seguramente verás el reflejo de esta abstención en el balance de tu cuenta bancaria.

Dejar el automóvil en casa

Esto seguro que si lo haz oído y es que no es secreto que los automóviles aumentan bastante tu impacto ambiental personal. No solo las emisiones contaminan la atmósfera, sino que producirlos y mantenerlos requiere de gran cantidad de energía y recursos. Sin embargo, para muchas personas es imposible su vida diaria sin un automóvil, ya sea porque deben trasladarse grandes distancias, necesitan transportar carga o personas o tienen su movilidad física restringida.

Como mencionamos antes, el impacto ambiental es personal, es decir que depende de cada persona y las decisiones que tome en su vida cotidiana. Por eso, si puedes, deja el carro en la casa y escoge ir en bicicleta, a pie, en transporte público. También puedes compartir tu trayecto por ejemplo con algunos compañeros de trabajo, de manera que no tengas que llevar tu carro todos los días a la oficina.

Dejar el automóvil en casa te permitirá experimentar tu ciudad desde un nuevo punto de vista.

Dejar el carro en la casa o simplemente no tener uno, te ahorrará mucho tiempo perdido en trancones y dinero en parqueaderos. Además te impulsará a hacer más actividad física, que te hará sentir más saludable y con energía y te permitirá experimentar tu ciudad desde una nueva perspectiva. A lo mejor, caminando por tu ciudad descubres sitios nuevos e interesantes.

Publicado en Impacto ambiental personal

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